Celebran 30 años de la película tijuanense "Todos los viernes son santos"
J. Adrian Luna
hace 9 horas
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La proyección conmemorativa de la obra de Héctor Villanueva reunió a distintas generaciones para reflexionar sobre su valor histórico, cultural y cinematográfico en Tijuana.
El pasado viernes 23 de octubre en el teatro Ruben Vizcaíno se llevó a cabo la proyección de "Todo los viernes son santos", con motivo del 30 aniversario de la película, espacio donde la producción se estrenó en 1996. La actividad reunió a integrantes de distintas generaciones para celebrar una obra representativa del cine tijuanense y reconocer el trabajo colaborativo que hizo posible su realización.
Durante la presentación, se destacó la participación del maestro Héctor Villanueva, realizador de la película, así como la colaboración de docentes, estudiantes y personas vinculadas con el ámbito cultural y académico. La iniciativa fue impulsada por Alfredo González Reynoso, quien promovió la celebración como parte del Mes de las Humanidades, en el marco del 40 aniversario de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.
Como parte de las actividades, Javier Hernández Quezada compartió una reseña de la película escrita por Noé Carrillo y publicada en el fanzine El Aleph, elaborado durante la etapa de la entonces Escuela de Humanidades. El texto permitió recuperar la recepción de la obra en su contexto original y recordar una producción de 1996 realizada por Lente Sucio, en la que participaron más de cien personas y que presentó a Torrecitas, un municipio ficticio.
En el conversatorio posterior a la proyección, los participantes reflexionaron sobre la combinación de ficción y falso documental presente en la película, así como sobre su influencia en las formas de representar la realidad local. También abordaron la importancia de crear obras dirigidas a la comunidad tijuanense, sin depender necesariamente de la validación de públicos extranjeros, y reconocieron el valor de contar historias vinculadas con la identidad y las experiencias de la región.
Por su parte, Héctor Villanueva recordó las condiciones en las que surgió el proyecto, cuando contó con el apoyo de maestros y estudiantes de Humanidades y trabajó con recursos técnicos limitados, entre ellos equipos de edición en formato VHS. El realizador explicó que buscaba representar aspectos de la vida urbana de aquella época, incluida la presencia de la violencia y la manera en que comenzaba a normalizarse en el entorno cotidiano.
La celebración de los 30 años de "Todos los viernes son santos" permitió recuperar la memoria de una producción realizada con la participación de la comunidad académica y reconocer su lugar en la historia audiovisual de Tijuana. La proyección y el diálogo entre realizadores, investigadores, docentes y estudiantes reafirmaron la importancia de preservar y revisitar obras que documentan las transformaciones culturales y sociales de la ciudad.
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